Algarbía en «La Cigüeñuela»

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Laguna de La Mata
Tarro Blanco

Hoy he variado un poco mi paseo matutino por la Laguna de La Mata. He dejado el coche en el aparcamiento que hay frente al a casa forestal. Curiosamente después de 30 años de ir por el paraje natural, nunca he ido a la casa, ahora parece que hay un centro de interpretación, pero como siempre está cerrado cuando paso pues no he tenido ocasión de entrar. Antes no había nada destinado al público y únicamente estaba destinada a los guardias forestales que trabajaban allí, eso cuando no estaba cerrada que también estuvo unos cuantos años así.

El paseo se ha desarrollado al revés que otros días. Me he dirigido hacia el acequión. Por el camino he visto un mirlo común (Turdus merula) que estaba posado en una valla. Llegando al acequión justo en los huertecillos que hay antes de una especie de pérgola con mesas que hay allí, un verderón europeo (Chloris chloris) cantaba como un poseso. Por el camino he visto perdices rojas, es curioso cómo se ha recuperado tanto la población de perdices, supongo que el estar a salvo de escopeteros desalmados ha hecho que puedan reproducirse sin problemas. Hace años cuando todavía se podía cazar en el parque y el suelo estaba plagado de cartuchos disparados, no se veían con tanta facilidad, por lo menos vivas.

En el acequión, como siempre me han salido al paso centenares de conejos (exagero, vale, pero por lo menos 30 sí). Por el camino me sobrevolaban gaviotas que se dirigían al centro de la laguna. De lejos se escuchaba la algarabía que había en la isla artificial, justo frente al observatorio. Hacia allí iban mis pasos.

Como siempre de vez en cuando un pito real (Picus viridis) se reía de mí entre los árboles. He estado observando algunas plantas, la verdad es que cada vez me interesan más las plantas, que en esta época del año se encuentran preparándose para romper en mayo con todas sus fuerzas. Tengo que aprender un poco más sobre ellas.

Acequión de La Mata

Acequión de La Mata

Llegando al final del camino y justo antes de torcer a la izquierda hacia el observatorio, me he detenido un rato a observar la orilla de la laguna. En esa parte, siempre hemos observado limícolas,  hoy una pareja de archibebes comunes (Tringa totanus) patrullaba la orilla zampando pequeños animalillos. Las cigüeñuelas (Himantopus himantopus) les acompañaban como siempre en esa zona, hoy había muchas más que otros días. Una pareja de tarros blancos (Tadorna tadorna) macho y hembra, descansaban tranquilos en la misma orilla.

Finalmente he dirigido mis pasos hacia el observatorio, por el camino el estruendo que producían las gaviotas era cada vez mayor. Al llegar al observatorio (se lo habían dejado todo abierto y bastante lleno de basura, hay que respetar las cosas), el espectáculo era grandioso. Justo enfrente había varias cigüeñuelas alimentándose y como siempre haciendo ruido, estaban justo delante, a unos pasos. Más allá, un montón de gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) montaban un escándalo de los buenos. Todas peleando, gritando, revoloteando, etc. Las acompañaban las cigüeñuelas con las que han intercambiado pareceres (peleándose vamos) sobre todo por cuestiones de sitio. En la isla artificial, continuaba la misma algarabía y en el centro de la laguna se veían volar cientos de ejemplares. Había otras especies, pero la más numerosa, la reidora.

Alcaudón común

Alcaudón común – Foto Juan Emilio

Después de un rato observando, he decidido que era hora de volver a casa. He cogido la carretera principal, antes de llegar al cementerio y por allí he vuelto al aparcamiento. Un poco después de empezar esa carretera, he visto a la izquierda huellas de caballos  en un estrecho camino que se adentraba por los pinos. Por allí me he metido, esquivando moñigos, hasta llegar a un claro desde donde se podían ver las viñas y el camino por el que había venido. Allí he observado una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), unos segundos, eso sí, porque este bicho se caracteriza porque no se está quieto ni un momento.

En esa misma zona, pero ya andando por la carretera, he visto un pájaro que estaba posado en lo alto de un pino. Al mirarlo con los prismáticos, he confirmado mi primera impresión, un alcaudón común (Lanius senator). Era precioso, cantando tranquilo y revisando todo el perímetro desde su atalaya. He estado observándolo un rato y finalmente he decidido que ya era hora de volver.  Por el camino, cogujadas, verdecillos, gorriones, los acompañantes de siempre.

    • Mirlo común (Turdus merula)
    • Verderón europeo (Chloris chloris)
    • Perdiz roja (Alectoris rufa)
    • Pito Real (Picus viridis)
    • Gaviotas Reidoras (Chroicocephalus ridibundus)
    • Archibebe común (Tringa totanus)
    • Cigüeñuelas (Himantopus himantopus).
    • Tarro Blanco (Tadorna tadorna)
    • Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)
    • Alcaudón Común (Lanius senator)
    • Gorrión común (Passer domesticus)
    • Cogujada Común (Galerida cristata)
    • Verdecillo (Serinus serinus)

Foto: Ferran Pestaña

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